Tribunal del Clima

Año 2051, Ginebra, Tribunal Internacional de Catástrofes Climáticas. Soy Elias Thorn, el juez que preside el caso del siglo. Frente a la sala del tribunal, multitudes: a un lado, mujeres activistas con pancartas de „La Tierra no perdona”, al otro, guardias de seguridad de PetroGlobal con monos negros. En medio, yo, con un implante Veritas que se supone que garantiza la imparcialidad, pero que en realidad me recuerda de vez en cuando que a la mentira le falta el aire.

La demanda se refiere a la perforación mar adentro de hidratos de metano. PetroGlobal afirma que fue un „progreso controlado”. Las pruebas dicen lo contrario: una búsqueda consciente del beneficio a costa de la estabilidad climática. El metano liberado en 2042 aceleró el desastre una década. Tormentas extremas, inundaciones que anegaron ciudades enteras, millones de desplazados, hambrunas, conflictos por el agua. Millones de muertos.

Mi mujer Sara y mi hija Mia están en un refugio seguro bajo los Alpes. Al menos eso es lo que me han dicho.

2051-05-10, 11:00 UTC

Necesito poner en orden mis pensamientos antes de pronunciar sentencia. Un enlace neuronal registra este diario: quizá algún día alguien lo lea. Tal vez nadie lo haga.

Para emitir un juicio justo, debo volver al principio. Al primer encuentro que lo cambió todo.

Etapa de lanzamiento

Respuestas de 2 a “Klimatyczny Sąd

Otra historia fantástica. La posibilidad de elegir es divertida y sorprendente a la vez. De todas formas, estoy impresionado.

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